Conexión directa
Cuando existe un punto accesible y seguro, una señal puede aplicarse al conductor para intentar seguir su recorrido con mayor selectividad.
Servicio especializado en Chile
Detectamos y seguimos señales asociadas a servicios conductivos enterrados, usando localización electromagnética de forma directa, inducida o pasiva según las condiciones del proyecto.
Trazado de servicios conductivos
El localizador electromagnético LEM permite buscar y seguir campos asociados a cables o tuberías conductivas. Dependiendo del servicio y del acceso disponible, la señal puede aplicarse directamente, inducirse desde la superficie o rastrearse en modo pasivo.
Su principal valor es ayudar a reconocer la dirección y continuidad de un trazado antes de excavar. También puede entregar una estimación de profundidad bajo ciertas condiciones. El resultado depende de la calidad de la señal, conexiones, interferencias, geometría y elementos conductivos cercanos.
LEM y GPR no son equivalentes. El primero sigue una respuesta electromagnética asociada al servicio; el segundo registra contrastes bajo superficie. En muchos proyectos la combinación ofrece una lectura más completa. Revisa la explicación sobre GPR y localizador electromagnético.
Cuando existe un punto accesible y seguro, una señal puede aplicarse al conductor para intentar seguir su recorrido con mayor selectividad.
Una señal puede inducirse desde la superficie cuando no es posible realizar conexión directa, considerando el riesgo de acoplarla a otros elementos.
El receptor busca campos ya presentes, como determinadas señales eléctricas o de radio. Es útil para reconocimiento, aunque identifica menos el origen.
Se comparan recorridos, respuestas y antecedentes. Cuando es necesario, el GPR ayuda a revisar otras anomalías o elementos no conductivos.
Redes paralelas, mallas, armaduras, conexiones compartidas y otros conductores pueden producir acoplamientos o desviar la respuesta. Una señal también puede perder continuidad por cambios en el servicio, aislamiento o condiciones de conexión.
Por eso el trazado no consiste solo en seguir el indicador del equipo. El operador debe comparar intensidades, direcciones, frecuencias y comportamiento espacial, además de revisar puntos conocidos y planos.
El LEM es especialmente útil en elementos conductivos con una señal rastreable. El GPR puede aportar indicios de materiales no metálicos y observar otros cambios del subsuelo. La combinación se define según el objetivo, no como una receta automática.
Si el proyecto incluye redes de distintos materiales, antecedentes incompletos o un entorno con muchas interferencias, conviene evaluar ambos métodos. Puedes conocer el servicio integral de detección de tuberías y cables y consultar nuestro diccionario GPR y LEM.
Por sí solo necesita una respuesta conductiva o una señal aplicable. Una tubería plástica sin conductor rastreable normalmente requiere evaluar otras técnicas, como GPR, según sus condiciones.
La conexión directa puede aumentar la selectividad, pero las redes cercanas y los acoplamientos pueden confundir la respuesta. La identificación debe apoyarse en antecedentes y verificaciones.
Puede entregar estimaciones bajo condiciones adecuadas. Su precisión cambia con la geometría, la señal, la orientación y la presencia de otros conductores; debe comunicarse como estimación.
Planos, fotografías, tipo de servicio, puntos accesibles, área, superficie, objetivo y restricciones. Envíalos desde Contacto Empresa GeoRadar.
Cuéntanos qué necesitas localizar o evaluar, dónde se encuentra el proyecto y qué antecedentes tienes disponibles. Revisaremos el objetivo para orientar una prospección coherente con las condiciones del lugar.
Antes de comenzar, acordamos el área, la pregunta técnica y los antecedentes que se utilizarán como referencia. También revisamos accesos, superficie, restricciones operacionales y forma de comunicar los resultados. Este paso permite que el levantamiento responda a una necesidad concreta y que quienes usarán la información comprendan qué puede concluirse, qué conserva incertidumbre y cuándo conviene complementar el estudio. Si el objetivo cambia al revisar los antecedentes, ajustamos el alcance antes de desplegar el equipo en terreno.
Para preparar una propuesta útil, indica las dimensiones aproximadas, el tipo de superficie, el objetivo técnico y la fecha estimada. Fotografías, planos y puntos conocidos ayudan a evaluar la metodología. Si falta algún antecedente, podemos señalar qué información conviene reunir antes de definir el levantamiento.