1. Definición del objetivo
Revisamos qué elemento se busca, el área disponible, la superficie, las restricciones de acceso y los antecedentes que pueda aportar el mandante.
Servicio especializado en Chile
Localizamos indicios de redes y elementos enterrados antes de excavar, perforar o ejecutar una obra, combinando georadar GPR, localización electromagnética y análisis del contexto.
Información para decidir
Una excavación sin antecedentes suficientes puede encontrar tuberías, cables, ductos o estructuras que no aparecen en los planos disponibles. La detección no destructiva permite examinar el subsuelo desde la superficie y entregar referencias útiles para planificar con mayor cuidado.
El servicio de georadar GPR registra contrastes bajo superficie. El localizador electromagnético LEM complementa esa lectura cuando existen servicios conductivos o señales que pueden rastrearse. La elección de cada método depende del objetivo, el material buscado, la superficie y las condiciones del sitio.
No prometemos ver todo ni sustituimos la verificación final exigida por el proyecto. Nuestro trabajo busca ordenar la evidencia disponible, marcar anomalías relevantes y explicar el nivel de confianza y las limitaciones encontradas.
Revisamos qué elemento se busca, el área disponible, la superficie, las restricciones de acceso y los antecedentes que pueda aportar el mandante.
Definimos si conviene utilizar GPR, LEM o ambos. Cada equipo responde a propiedades diferentes y su uso combinado puede mejorar la lectura.
Recorremos el área con una estrategia acorde al objetivo, observando señales, cambios y anomalías que merecen análisis técnico.
Organizamos los hallazgos, los relacionamos con el contexto y entregamos referencias comprensibles para apoyar la planificación del proyecto.
La profundidad y claridad de una detección no son valores fijos. Cambian según el tipo de suelo, la humedad, el material del objetivo, su diámetro, orientación y profundidad, además de la presencia de rellenos, armaduras u otros elementos cercanos.
Una superficie accesible y antecedentes confiables ayudan a diseñar mejor el levantamiento. Cuando existen planos, fotografías, puntos conocidos o información de operación, conviene incorporarlos. También es importante delimitar con precisión el área crítica.
El GPR puede responder ante cambios de material y geometrías enterradas, incluso cuando el elemento no es metálico. El LEM es especialmente útil para seguir servicios conductivos que puedan energizarse o emitir una señal detectable. Puedes revisar una explicación más detallada en nuestro artículo sobre cómo se complementan GPR y LEM.
Para conocer un caso técnico relacionado, consulta también la guía sobre georadar para tuberías subterráneas.
Puede generar indicios cuando existe suficiente contraste entre la tubería, su contenido, el relleno y el terreno. El resultado depende de tamaño, profundidad y condiciones del subsuelo; por eso se evalúa caso a caso.
Se pueden realizar estimaciones técnicas, pero su precisión depende de la velocidad de propagación asumida, la geometría del objetivo y la calidad de la señal. La comunicación debe incluir ese margen de interpretación.
No. Los planos y registros existentes son antecedentes valiosos. La prospección ayuda a contrastarlos, complementarlos y reconocer señales que requieren atención antes de intervenir.
Ubicación general, superficie aproximada, elemento buscado, tipo de pavimento o terreno, objetivo de la intervención, fecha estimada y cualquier plano o fotografía disponible. Puedes enviarlos desde Contacto.
Cuéntanos qué necesitas localizar o evaluar, dónde se encuentra el proyecto y qué antecedentes tienes disponibles. Revisaremos el objetivo para orientar una prospección coherente con las condiciones del lugar.
Antes de comenzar, acordamos el área, la pregunta técnica y los antecedentes que se utilizarán como referencia. También revisamos accesos, superficie, restricciones operacionales y forma de comunicar los resultados. Este paso permite que el levantamiento responda a una necesidad concreta y que quienes usarán la información comprendan qué puede concluirse, qué conserva incertidumbre y cuándo conviene complementar el estudio. Si el objetivo cambia al revisar los antecedentes, ajustamos el alcance antes de desplegar el equipo en terreno.
Para preparar una propuesta útil, indica las dimensiones aproximadas, el tipo de superficie, el objetivo técnico y la fecha estimada. Fotografías, planos y puntos conocidos ayudan a evaluar la metodología. Si falta algún antecedente, podemos señalar qué información conviene reunir antes de definir el levantamiento.