Georadar en Marte: NASA prueba antena flexible para mapear hielo bajo la superficie

Georadar en Marte con antena flexible GPR para mapear hielo bajo la superficie

El georadar en Marte sumó un avance técnico confirmado por NASA el 6 de agosto de 2026: ingenieros del Jet Propulsion Laboratory probaron una antena flexible y liviana para el radar de penetración terrestre que llevarían los helicópteros SkyFall. El objetivo de esa misión será volar bajo y lento sobre el terreno marciano para buscar hielo poco profundo bajo la superficie.

La noticia no trata de una aplicación terrestre tradicional, pero sí muestra el mismo principio que usan los sistemas GPR en obras, arqueología e infraestructura: emitir ondas electromagnéticas hacia el subsuelo y analizar cómo vuelven al sensor. En la Tierra, esa lectura ayuda a ubicar cambios de material, vacíos, capas o elementos enterrados. En Marte, NASA busca aplicar esa lógica para reconocer hielo accesible en los primeros metros del regolito, la capa de roca fragmentada y polvo que cubre el planeta.

Georadar en Marte para detectar hielo poco profundo

Según NASA, los orbitadores pueden mapear depósitos de hielo más profundos, pero tienen limitaciones para observar los primeros metros bajo la superficie. Esa zona superficial es relevante para futuras misiones humanas, porque el hielo cercano podría transformarse en agua, oxígeno o combustible. Por eso SkyFall contempla tres helicópteros equipados con instrumentos científicos, entre ellos un radar compacto de penetración terrestre.

La página oficial de la misión indica que el GPR de SkyFall está diseñado para caracterizar estructuras geológicas y detectar hielo entre 0,5 y 3 metros de profundidad. La nota técnica publicada por NASA agrega que el radar trabajará con un rango amplio de frecuencias, entre 500 y 2.500 MHz. En palabras simples, las frecuencias más bajas ayudan a penetrar más, mientras las más altas permiten mirar detalles más finos cerca de la superficie.

Ese equilibrio también existe en una prospección no destructiva con georadar en terreno. No todos los objetivos requieren la misma antena ni la misma frecuencia: ubicar una tubería, revisar una losa, estudiar un pavimento o analizar un suelo exige ajustar profundidad, resolución y condiciones de medición.

Una antena flexible para un radar GPR en vuelo

El desafío principal no era solo medir, sino hacerlo desde un helicóptero pequeño. NASA explicó que una antena convencional para ese rango de trabajo sería demasiado grande para el espacio disponible entre el fuselaje del vehículo y el suelo. La solución probada fue una antena tipo Vivaldi, plana, flexible y fabricada con materiales metalizados que pueden doblarse durante el aterrizaje y recuperar su forma para volver a medir.

El prototipo fue sometido a pruebas térmicas, radiación, flexión repetida y ensayos de radiofrecuencia. De acuerdo con NASA, la antena soportó una campaña equivalente a 200 aterrizajes marcianos sin pérdida de desempeño. Ese dato es importante porque un instrumento de inspección no destructiva no solo debe detectar; también debe mantener estabilidad mecánica y calidad de señal en condiciones difíciles.

En aplicaciones terrestres, la exigencia es distinta, pero la lógica es comparable. Un sistema GPR debe estar bien acoplado al tipo de levantamiento, registrar datos limpios y mantener una geometría de medición consistente. Por eso la elección de instrumentos de georadar y tecnología GPR no se limita al equipo: también considera frecuencia, desplazamiento, superficie, objetivo y método de interpretación.

Qué enseña este caso para la inspección no destructiva

La prueba de SkyFall muestra hasta dónde puede adaptarse el radar de penetración terrestre cuando hay una pregunta concreta que resolver. En este caso, la pregunta es si existe hielo poco profundo y dónde se ubica. En una obra civil, la pregunta puede ser dónde pasa un ducto, si hay cambios bajo un pavimento, qué espesor tiene una capa o si conviene abrir una calicata en un punto específico.

La diferencia de escala es enorme, pero el valor técnico es el mismo: reducir incertidumbre antes de intervenir. El georadar no entrega una fotografía literal del subsuelo; entrega señales que deben interpretarse con criterio técnico. Bien aplicado, permite tomar mejores decisiones, enfocar ensayos invasivos solo donde corresponde y documentar condiciones que no son visibles desde la superficie.

Fuentes consultadas: la nota de NASA sobre la antena flexible para SkyFall y la ficha oficial de la misión SkyFall.

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